jueves, 25 de marzo de 2010

1976 – 24 de Marzo – 2010 Historia Viva

Convencer a los convencidos no es tarea difícil. Muchos somos los argentinos que el próximo 24 de marzo vamos a conmemorar desde nuestro repudio, nuestro dolor y nuestra indignación el episodio más sangriento y despiadado de la historia nacional, el golpe usurpador y asesino que perpetraron Videla, Martinez de Hoz y los suyos, militares y civiles. Una vez más daremos el presente en la Plaza de Mayo junto a las Madres, las Abuelas y los organismos de Derechos Humanos, junto a diversos movimientos y agrupaciones políticas y sociales, para seguir construyendo el muro irreversible del “Nunca Mas”. Y asi lo haremos porque es un imperativo de la conciencia, un deber patriótico y hasta casi un enorme llamado de atención.

Y digo esto porque en los últimos días he visto repetirse entre muchísimas personas, especialmente de clase media, un diálogo que, salvando matices., rezaba mas o menos asi :



- Che, ¿el miércoles que viene es feriado?

- Si, me parece que si

- ¿Y por qué?

- No se …



Y por ahí aparece alguno mas versado que aclara el motivo … y las respuestas entonces varían entre el descreimiento y el cinismo. Lo que queda claro es que nadie parece saberlo y, cuando lo saben, no les importa. En el mejor de los casos. Parece que esta es una fecha digna de recuerdo y de repudio sólo para la militancia, para “ los zurditos” . Y es de veras triste y preocupante, de cara al futuro.

Los crímenes cometidos por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional dan tranquilamente la medida de los grandes genocidios de la historia humana : Desapariciones, asesinatos, apropiación de bienes y de personas … robo de criaturas … Y todo esto ejercido desde el Estado Nacional, en la mas absoluta de las impunidades. ¿Hace falta recordarlo? Parece que si.

¿Hace falta recordar lo que fue la política económica que prohijó este golpe de estado, que fue el verdadero eje de todo, la desindustrialización del pais, la enorme masa de desocupados, la agobiante deuda externa, el vaciamiento educativo y cultural, la censura desembozada? ¿Hace falta? Parece que si.

¿Hace falta recordar a los pibes de Malvinas?

¿De qué estamos hechos?

¿Cómo puede ser que la misma persona que aguijoneada por lo medios se conduele y se indigna por las víctimas de delitos comunes (lo cual es perfectamente comprensible, respetable y digno de apoyo), y aun de accidentes de tránsito, dé la espalda a las atrocidades cometidas por estos sádicos encaramados en el poder del Estado?

¿Cómo puede alguien indignarse por los fallos de los jueces “garantistas” y no llamarse a escándalo por los repetidos intentos de los genocidas por lograr la impunidad total?

¿Hay vidas mejores que otras?

¿Hay muertes mejores, más merecidas, que otras?

¿El haber soñado un país mas justo hace merecedora a una generación de sufrir tormentos y vejaciones que retrotraen a los tiempos de la Inquisición?

¿No basta para indignarse saber que hubo madres torturadas delante de sus hijos?

¿No basta para indignarse saber que hubo personas arrojadas vivas al Rio de la Plata encerradas en tambores metálicos?

¿No basta para indignarse saber que se repartieron a los hijos de sus víctimas como la ropa de Jesús entre los centuriones romanos?

¿De qué estamos hechos?

¿Qué es lo que corre por nuestras venas?

Y nos decimos demócratas. Y nos decimos piadosos. Y nos decimos humanos.

Y dejamos aquí de lado deliberadamente todas las nefastas consecuencias políticas y económicas que nos acarreó (si, nos acarreó, a todos) el maldito Proceso, porque en este recordatorio apuntamos a lo humano, al corazón de cada persona. Y nos entristece sobremanera encontrarlo tan a menudo tan vacío, tan duro y tan estúpidamente egoísta.

Primero lo apoyaron. Después lo negaron. Después lo olvidaron. Y parece que eso es todo para mucha gente de nuestra querida Patria. Y mas aún, parecen estar dispuestos nuevamente a apoyar, negar y olvidar, toda vez que aparezca alguien que les prometa “seguridad” y “orden” .

La desafiante actitud de los asesinos y torturadores ante la justicia, la arrogancia que produjo la desaparición de Julio López en plena democracia, la acechanza persistente de los intereses económicos antinacionales que dieron sustento al “Proceso” y principalmente la indiferencia y la apatía que muestra buena parte de nuestra sociedad nos traen a la realidad de que la historia del 76 es aun historia viva. Y, por lo tanto, urge a la lucha.

Por la Memoria. Por la Justicia. Por la Verdad.




Hector Alberto Ballester(BETO)

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